El número de habitantes en España ha crecido un 36% desde 1975, pasando de ser 34,2 millones de habitantes en el país a 46,7 millones. No obstante, este aumento no es equitativo en todas las zonas.

Este hecho es en parte debido a la evolución económica que hemos experimentado, con amplias regiones que se ven afectadas por la migración urbana, creando zonas de despoblación o envejecimiento rural. Lo alarmante es que Extremadura se sitúa como la tercera comunidad autónoma con el mayor porcentaje de pérdida de población desde 1998, según los datos de Epdata. Esto hace que nuestra comunidad quede conformada, estadísticamente, por grandes grupos demográficos que rondan entre los 65 y los 80 años.

Las personas mayores son el grupo poblacional que requiere más atención asistencial por falta de soporte social y problemas de salud, por lo que ingresan con más frecuencia en los centros asistenciales sanitarios. Además, el incremento de la esperanza de vida conduce a un incremento en la prevalencia de enfermedades crónicas y, como consecuencia, a una pérdida de autonomía y/o discapacidades funcionales.

Por ello cada vez es más necesario contar con recursos que faciliten la vida de este sector, a la vez que se genera una solución para paliar un futuro desierto demográfico en la región.