Extremadura, con una superficie de 41.634 kilómetros cuadrados congrega al 2,3% de la población española, lo que supone una densidad media de 26 habitantes por kilómetro cuadrado, porcentaje que comparte con Aragón, Castilla-La Mancha y Castilla-León. Las dunas del conocido ‘Desierto demográfico’ han invadido desde hace muchos años el territorio de numerosos municipios, como o Toril, Capilla, Alía, Portezuelo y Cachorrilla, donde no llegan a 2 habitantes por kilómetro cuadrado.

En este último municipio cacereño hay censadas 78 personas, de todas ellas, 53 tienen más de 50 años de edad. Una situación similar es la de Ruanes, donde 39 de sus 65 vecinos superan el medio centenar de edad. Carrascalejo tiene 67 habitantes censados, Benquerencia se aproxima a los 80 y cerca del centenar de vecinos se presentan los pueblos de Berrocalejo, Garvín, Robledillo de Gata y Valdecañas de Tajo, entre otros ejemplos.

El 52, 3% del territorio extremeño se compone de municipios que no logran superar los 2000 habitantes y cuya densidad media se sitúa en 10 habitantes por kilómetro cuadrado. Rozando el límite considerado por la Unión Europea para definir un territorio como ‘desierto demográfico’.

El 35,6% de estos municipios tienen una densidad media de cinco habitantes por kilómetro cuadrado. A pesar de la dinámica demográfica negativa, en Extremadura no hay ningún pueblo abandonado, como pasa con otras regiones.