En varios países, la combinación del aumento de la esperanza de vida y las bajas tasas de natalidad están acelerando el aumento de la proporción de personas mayores en la población. Como resultado, la población en general está envejeciendo.

Estas ganancias de longevidad se deben a mejoras en calidad de vida, y en particular, a los avances que la ciencia médica ha logrado en las últimas décadas. Pues se están llegando a edades que una vez fueron inimaginables, y el número de octogenarios ha aumentado considerablemente.

En España, el proceso de envejecimiento resultante de una vida cada vez más larga ha sido particularmente rápido, de manera que el número de personas mayores de 65 años se ha duplicado en el espacio de menos de 30 años. Proceso que se ha visto acentuado por la baja tasa de natalidad del país en las últimas décadas.

Los datos actuales para España muestran que la proporción de la población de más de 65 años es actualmente del 17%, equivalente a más de 7 millones de personas (según el Instituto Nacional de Estadística), de los cuales aproximadamente el 25% tienen más de ochenta años. Además, las proyecciones sugieren que los mayores de 65 años representarán más del 30% de la población para 2050 (casi 13 millones de personas) y que el número de mayores de ochenta superará los 4 millones, lo que representa más del 30% de la población adulta total.